“Libros” (Relato)

Sentado en una mesa de un boulevard céntrico, Phi (el viejo lector) reflexionaba sobre su próxima charla con un amigo. La mente del viejo vagaba entre el mar de datos que manejaba con frecuencia y de vez en cuando buceaba hacía esos recuerdos que rara vez traía a la superficie. Era el momento de presentarle a su interlocutor el “Libro de todos los Libros” y el “Libro del saber”.

Los libros en cuestión siempre estuvieron envueltos en mitos y acompañados de leyendas extraordinarias. No había certeza de su origen, ni de quien era su autor (o autores) ni de como lograban cumplir con lo que se supone que hacían. Nunca se logra saber realmente donde terminan los hechos y empieza la fantasía.

“El Libro de todos los libros” puede volverse cualquier libro (o cosa similar, pues se sabe que se ha convertido en papiro, pergaminos y otras cosas). En un inicio su portada y contenido están en blanco, pero en cuanto se toma y se menciona un libro todo el libro cambia al instante y se vuelve en el solicitado (incluso cambiando su existencia hacia el material en que estaba hecho el original). Eso sería muy útil para reducir el tamaño de una biblioteca, pues basta con un solo libro para tenerlos todos.

Por su parte, “El Libro del Saber” es algo mucho más peligroso, pues si bien al inicio está en blanco (igual que el libro anterior) este ejemplar puede plasmar en sus páginas cualquier conocimiento del que se le pregunte, sin importar que para el resto de los mortales ese saber no exista aún. Su utilidad para hacer predicciones, para leer el futuro de cualquier persona o cosa y para permitir descubrimientos y avances tecno-científicos extraordinarios hace de este libro un verdadero peligro.

A pesar de sus puntos en común, ambos libros son distintos en puntos muy importantes, tal como cuentan las leyendas. “El Libro de todos los Libros” no puede negarse a la petición de quien le indica un libro, con lo que dicen que carece de “Alma”, de conciencia de sí mismo y por tanto no tiene personalidad propia. “El libro del Saber” ya es otra cosa, puede llegar a negar un conocimiento concreto a quien lo consulta o puede mostrárselo de una manera que le sea imposible entenderlo, ya sea usando otro idioma (del pasado o presente o futuro) o con lenguaje críptico que llega a ser poético y alusivo. Se especulaba, por su demostrado carácter, que este libro tenía personalidad, conciencia de sí e inclusive un alma propia.

En tiempos pasados, el “Libro de todos los Libros” fue clasificado por teólogo, angeólogos y demonólogos como una herramienta mágica de alto nivel, mientras que el “Libro del Saber” era tenido como una existencia con apariencia de libro. Algunos angeólogos le tomaban por un demonio con forma de libro que conspiraba y jugaba con la eterna curiosidad humana, pero la mayor parte de los demonólogos replicaban que el libro no pedía nada a su consultante y en los casos en que se negaba a responder el paso del tiempo mostraba que al hacerlo había protegido a la mayor parte de la gente de sufrir graves males, además quedaba la cosa curiosa de que nunca mintiera.

Realmente ninguno de los dos libros cuenta con relatos que indiquen que mintieran alguna vez, pero eso no negaba que lo pudieran hacer en algún caso futuro.

En una oportunidad, un asesino mercenario de siglos pasados obtuvo el “Libro de todos los Libros”, sus planes se volvieron más sofisticados, podía consultar los planos de todos los sitios donde estuvieran sus objetivos, podía leer sus agendas personales y obtener cualquier información escrita… Siempre que estuviera ya escrita en algún lado o lo hubiera sido alguna vez (si el original estaba destruido no importaba pues no era impedimento para reproducirlo).

Al asesino del relato se le contrató para matar a un noble muy importante, trabajó mucho, pero no encontró ninguna manera razonable para asesinar sin fallas a su víctima, ya preocupado recordó que en ese reino se acostumbraba llevar una crónica de cada noble y que el epílogo de ese libro se escribía a los meses de la muerte del sujeto, a fin de recabar los datos de su muerte, funeral y duelo. Eso le dio una idea, convocó con el “Libro de todos los Libros” el libro completo de las crónicas del noble. Tal libro no existía en el momento solicitado, ni el asesino podía estar seguro de que se pudiera traer un libro del futuro, pero resulto que si se podía y así el asesino supo los detalles de la muerte de su víctima, teniendo así el lugar y los medios que debía preparar.

La historia del asesino terminó cuando logró hacerse con el “Libro del Saber” pero murió de manera misteriosa y nunca se pudo esclarecer si este último libro tuvo algo que ver con esa muerte…

Ya Phi tenía todo lo necesario, había terminado su bebida y era hora de partir, saco dinero y lo colocó bajo la taza, tomó su bolsa de libros y sacó uno muy particular, era una guía de lugares, se cercioró que nadie le prestaba atención y tocó la portada del “Libro de los Lugares”, al abrirlo en una página marcada se desvaneció en el aire.

Un mesero notó la mesa sola y al acercarse encontró el pago y una propina razonable, nunca vio partir al viejo que estaba allí, pero no tenía nada de que quejarse, recogió la mesa y tranquilamente se dirigió hacia el local en que trabajaba.

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